Estuve más de 20 días en China, y antes de entrar en detalle de las impresiones que tuve de diversos puntos del país, como Beiging y Shangai entre otros que reportaré en algún momento, tuve una introducción a la realidad cultural, histórica y política de primera magnitud.
Este viaje constituye una educación que me había prometido a mi mismo, y creo esencial para cualquier persona que quiera entender el mundo y tenga que tomar decisiones de negocio y Estado.
Hay tres ideas que quiero resaltar de esta experiencia.
En primer lugar, qué estado de ánimo domina China: resolución, alegría, modestia, perplejidad, orgullo. Por qué digo modestia, porque veo a los chinos concientes de sus problemas, saben que están recuperando lo que fueron, la nación económicamente más importante del planeta.
China va a tener una enorme consecuencia sobre el mundo, cualquiera sea su destino, así como la canción dice "tu destino va conmigo, míralo José", podríamos decir "tu destino va conmigo, China".
Ahora, a raíz de lo acontecido en Mumbay, creo que la India no va a ser de la misma importancia, desgraciadamente. Su fortaleza es la democracia, pero su debilidad es la democracia, y los terroristas la van a usar. China, en cambio, es mucho más cuidadoso.
En segundo lugar, qué impresión me produjo a mí China. Y me queda claro que debí haber venido antes. Qué europeizante ha sido nuestra educación general básica, nos enseñaron a ver a China como remoto, y ya no es más remoto comercial y culturalmente.
En tercer lugar me he deleitado estos días tratando de entender algo de mandarín, y me digo que cualquier persona que tenga menos de 40 años debiera acercarse a este lenguaje, aunque el inglés es más importante, pero no suficiente. Considero que se requiere tiempo, de lectura y estudio, para entender. En China la gente es muy acogedora, en la medida que se supera la barrera del lenguaje, si bien hay traductores.
Desde acá mando un agradecimiento general a quienes me atendieron allá. China es un gran país.
Publicar un comentario en la entrada